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Limpieza facial profesional en UNIMEL: mucho más que retirar impurezas

Foto del escritor: UNIMEL RRSS
UNIMEL RRSS
29 sept
3 min de lectura
Esteticista aplicando un tratamiento facial sobre el rostro de una paciente.

Cuando la piel se prepara bien, los resultados se notan

Una limpieza facial profesional bien realizada no es solo retirar impurezas. En UNIMEL, es un tratamiento pensado para mejorar la calidad de la piel, ayudarla a mantenerse equilibrada y dejarla en mejores condiciones para recibir hidratación y cuidados posteriores.


Limpieza facial profesional personalizada


El tratamiento comienza con el desmaquillado y una evaluación inicial de la piel. Este paso permite adaptar productos y técnicas a cada persona, algo clave porque no todas las pieles responden igual. La personalización del cuidado influye directamente en la tolerancia del tratamiento y en el aspecto final de la piel.


Exfoliación facial: el paso que acompaña el ritmo de la piel


La exfoliación controlada ayuda a retirar células muertas acumuladas en la superficie. Este proceso acompaña el ciclo natural de renovación de la piel, que ocurre aproximadamente cada 28 a 30 días. Por esta razón, realizar la limpieza facial una vez al mes permite mantener la piel más uniforme, luminosa y receptiva, sin sobreestimularla ni alterar su equilibrio.


Microdermoabrasión y radiofrecuencia: tratamientos que refinan y revitalizan

Enfoque del rostro de una mujer recibiendo un tratamiento de microdermoabrasión.
La renovación de la piel también se trabaja con tecnología, no solo con productos.

Luego se realiza una limpieza más profunda de los poros y una renovación suave mediante microdermoabrasión, una técnica que contribuye a mejorar la textura, la luminosidad y el aspecto general de la piel. Además, estimula la microcirculación superficial, favoreciendo una apariencia más fresca y revitalizada.


Durante el tratamiento también se incorpora radiofrecuencia, que ayuda a estimular la piel, mejorar su aspecto firme y favorecer una sensación de tonicidad. Este paso se utiliza como complemento dentro de la limpieza facial para potenciar la calidad de la piel sin ser invasivo.


En pieles con tendencia acneica, el tratamiento puede complementarse con luz LED durante la fase de mascarilla. En este punto, la evidencia es clara: el Grupo Cochrane de la Piel (Cochrane Skin Group), que analiza resultados de múltiples estudios clínicos, ha observado que este tipo de luz puede ayudar a reducir brotes y mejorar el aspecto de la piel en casos de acné leve a moderado, especialmente a corto plazo y cuando forma parte de un cuidado bien estructurado.


Hidratación profunda

Esteticista aplicando producto hidratante sobre el rostro de una paciente
La hidratación con productos seleccionados cierra el protocolo de limpieza facial.

La fase de hidratación, con sueros y mascarillas seleccionados según el tipo de piel, es esencial tras la limpieza. Mantener la piel bien hidratada ayuda a recuperar su equilibrio, aporta confort y la deja más resistente frente a factores externos.


Protector solar: protección que cuida la integridad de la piel


El tratamiento finaliza con la aplicación de protector solar, un paso fundamental después de cualquier limpieza profunda o exfoliación. La fotoprotección ayuda a proteger la piel mientras se renueva y a preservar su integridad, evitando que factores externos interfieran con los resultados obtenidos.


Limpieza facial antes de tratamientos médicos: un paso clave

Enfoque del rostro de una mujer con piel luminosa y saludable.
Una piel bien preparada permite que los demás tratamientos actúen mejor.

Además de su valor como cuidado mensual, la limpieza facial profesional cumple un rol importante como tratamiento previo a procedimientos médicos estéticos, como la polirevitalización. Al preparar la piel, mejorar su superficie y optimizar su hidratación, se facilita que estos tratamientos médicos se integren mejor y que la piel aproveche al máximo los activos aplicados posteriormente.


Por esta razón, suele recomendarse realizar la limpieza facial antes de procedimientos que sí requieren evaluación y aplicación médica.


Drenaje linfático facial: un cierre que desinflama y relaja


El tratamiento se completa con un drenaje linfático facial, que ayuda a disminuir la sensación de congestión, aporta relajación y favorece un aspecto más descansado y fresco del rostro. Este cierre permite que la piel termine el tratamiento en equilibrio y con mayor confort.


Experiencia que marca la diferencia


Este tratamiento es realizado por el equipo de esteticistas de UNIMEL, liderado por Celia Yánez, con 20 años de experiencia en el cuidado profesional de la piel, y Yelitza Guillén, con una sólida trayectoria y amplia experiencia en estética facial. Ambas forman parte de UNIMEL desde sus inicios y han acompañado la evolución del centro, aplicando cada tratamiento con criterio, técnica y profundo conocimiento de la piel.


En UNIMEL, la limpieza facial profesional se concibe como un cuidado esencial de mantenimiento, ideal para conservar una piel sana, equilibrada y preparada, tanto para el día a día como para potenciar los resultados de tratamientos médicos estéticos.

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